"Celebramos agradecidas los logros cotidianos de muchos hermanos y hermanas que se han adelantado en la búsqueda de otro mundo posible. Junto con ellos y ellas, fortalecidas por el Espíritu, queremos seguir buscando el rostro de Dios en nuestra historia" (Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús. Capítulo 2008)

lunes, 6 de noviembre de 2017

Comunidad de Montehermoso


Corría los finales de 1969, yo era joven, iba a cumplir 30 años; por motivos de salud fui a Granada y allí se me dio un gran regalo: la facultad de Teología se abría a las mujeres y comencé el estudio de la teología, ya desde las orientaciones del Vaticano II.
Desde entonces, como religiosa del Sagrado Corazón, con el deseo de “descubrir y manifestar el Amor de Dios, dado a conocer en Jesús, su corazón”, me he sentido movida por “la pasión por anunciar el Evangelio” para compartir y acompañar la experiencia de fe en Jesús, cómo aprender a descubrirle en la vida, cómo  interpretar los hechos, los gestos, las vivencias a la luz del Evangelio y celebrarlo.
¿Por qué en el mundo rural? Soy de raíces urbanas por familia, por nacimiento y por lo vivido en mi infancia y juventud. Pero casi a los cincuenta años se me dio otro gran regalo: compartir la vida y la fe en un pueblo de Extremadura de 400 habitantes. Fuimos allí como respuesta a lo que el Papa Francisco llama hoy “las periferias”, “para ser presencia de Iglesia donde no hay presencia permanente de sacerdote” decían entonces el Obispo de la Diócesis de Coria- Cáceres y la superiora general de la Congregación: los pueblos pequeños “parece” que no necesitan tanta atención como las ciudades…Y ¿cuál fue el nuevo regalo?: poder “entender “, “descubrir” el Evangelio desde el conocimiento y la vida de la misma realidad que vivió Jesús (un pueblo pequeño, Nazaret) y de donde sacó El cómo comunicar y expresar su mensaje.
Y con nuestra misión concreta de “animación y responsabilidad de la parroquia de cuatro pueblos” intentamos también responder a la llamada del Papa de la necesidad de “la presencia de la mujer en las tareas de responsabilidad de la Iglesia”

Manu García de la Rasilla rscj

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