"Celebramos agradecidas los logros cotidianos de muchos hermanos y hermanas que se han adelantado en la búsqueda de otro mundo posible. Junto con ellos y ellas, fortalecidas por el Espíritu, queremos seguir buscando el rostro de Dios en nuestra historia" (Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús. Capítulo 2008)

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martes, 14 de marzo de 2017

Testimonios de Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús

Siempre he considerado como una gracia de Dios, preciosa, mi vocación. Tenía yo 10 años cuando tomé conciencia de su llamada y dije sí con firme decisión. Se me presentó claro que sólo había dos caminos para vivir: o vivir sin Dios, o con Él, sin medianías, siendo toda de Él y para Él, amándole con todo mi corazón. La oración, la alegría, el trato con las alumnas, la relación fraterna que irradiaban las que eran mis maestras, en el colegio de Caballero de Gracia, ayudaron a cristalizar mi determinación. Cuando pienso ahora en ello, más de 60 años después, se me hace evidente la luz que aquella noche alumbró mi vida, y la sigue iluminando hasta hoy. El Corazón del Señor me atrajo hacia sí. Me ha seguido atrayendo al correr de los años. Un milagro evidente. Por ello, mi corazón se alegra y agradece.
La disponibilidad al Espíritu de Jesús, ha guiado mi vida. Dejarme conducir por Él a sus caminos, a través de las mediaciones y las necesidades en mi entorno, me ha llevado hacia horizontes insospechados y diversos. Hoy vivo mi vocación con alegría, en unión con María, en Nazaret, en el servicio sencillo y cotidiano a las hermanas mayores que han entregado su vida, y ahora, en la vejez, requieren muchos cuidados. Acogerlas en su debilidad, aliviarles sus pobrezas, alegrarlas, sostenerlas y servirlas en sus necesidades. En ello pongo mi corazón y mis fuerzas. Jesús tomó sobre sí nuestras flaquezas. Deseo que ahora pueda seguir viviéndolo en mí.


Mª Luz Galván rscj

2 comentarios:

  1. Pepitina García Romero15 de marzo de 2017, 11:53

    El Señor ha estado grande contigo, Lucy. Y este pequeño Grupo de Betania, en Asturias,esta alegre y agradecido por tu acompañamiento en nuestro crecimiento espiritual y humano.Un gran abrazo

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  2. Que hermoso testimonio!! Yo no soy religiosa, estoy casada y con dos niños, pero también he experimentado como el Corazón de Jesús me va atrayendo hacía Él cada vez más y estoy superfeliz.

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