"Celebramos agradecidas los logros cotidianos de muchos hermanos y hermanas que se han adelantado en la búsqueda de otro mundo posible. Junto con ellos y ellas, fortalecidas por el Espíritu, queremos seguir buscando el rostro de Dios en nuestra historia" (Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús. Capítulo 2008)

domingo, 24 de mayo de 2015

"¿Cuándo creemos en el Espíritu?"

 Cuando tenemos una esperanza total en Dios, pese a tanto     fallo propio y ajeno.

   Cuando en medio de la desesperación, experimentamos, sin  embargo, un consuelo interior que nadie nos podrá quitar.

   Cuando ante el desgarrón de la muerte, nuestra o de los  otros, asumimos el hecho con fe y esperanza.

 Cuando aceptamos decididos una responsabilidad o  compromiso, aunque no tengamos claras perspectivas de éxito o utilidad.

  Cuando vivimos con serenidad el día a día, y aceptamos las contrariedades de cada jornada sostenidos por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar.

 Cuando nos entregamos sin condiciones, y el caer se convierte en un verdadero estar de pie.

  Cuando en el fondo de nuestros interrogantes, nos sentimos abrazados por un misterio –latente en lo más hondo de nuestro ser- que nos acoge y nos salva.

  Cuando vivimos las tinieblas del aparente sin-sentido de nuestra existencia porque sabemos de Quién nos hemos fiado.

  Cuando gozamos cada momento alegre de esta vida, como anticipo de la felicidad    completa que Dios nos tiene preparada.

  Cuando somos capaces de orar en medio de las tinieblas, la sequedad y el aparente silencio de Dios, sabiendo que siempre somos queridos y escuchados, más allá de una respuesta que se pueda comprender y razonar.


 K. Rahner (Pentecostés)

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