"Celebramos agradecidas los logros cotidianos de muchos hermanos y hermanas que se han adelantado en la búsqueda de otro mundo posible. Junto con ellos y ellas, fortalecidas por el Espíritu, queremos seguir buscando el rostro de Dios en nuestra historia" (Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús. Capítulo 2008)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Ecos del campo de trabajo con inmigrantes Bantabá

Muchas gracias a todos los que directa o indirectamente se han hecho presentes de formas muy diversas en este rincón de Almería, muy cerquita de El Ejido. En Las Norias de Daza ha habido este verano tres tandas de quince días en los meses de julio y agosto con cuatro voluntarios en cada una y durante este tiempo han compartido vida y misión en comunidad. Han colaborado en el proyecto sociocultural Bantabá dando clase de español a inmigrantes al tiempo que tomaban contacto con la realidad que viven muchos inmigrantes. Una experiencia así deja huella en el corazón. Muchas gracias por compartirla.

Mi experiencia en el proyecto social
de Bantabá (Las Norias de Daza)
Mi experiencia en Bantabá
Año 2017

Experiencia de mi estancia en el proyecto Bantabá

lunes, 18 de septiembre de 2017

Ecos del camino de Santiago 2017

Muchas gracias a todos los voluntarios, religiosas y laicos, profesores y alumnos, padres, educadores... que han hecho posible que esta actividad se haya realizado. Ha sido una experiencia única de encuentro con un@ mism@, con los demás y con Dios. Muchas gracias por compartirla. Buen camino a tod@s en el camino de vuestra vida diaria.

Mi experiencia en el camino
Camino de Santiago 2017

Red de Pastoral

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Voluntariado Norte Sur

Comenzamos septiembre con la alegría de recibir a los voluntarios que regresan ya de los países que han sido su casa durante unos meses. Os dejamos con el testimonio de Alejandra que ha pasado un tiempo colaborando en los proyectos de Layo, Perú. Recién llegada nos regala estas palabras. 
Gracias por compartirlas!!!

Para mi será difícil poner en palabras lo vivido, he tenido muchos movimientos, algunos tan contradictorios.
Uno va sabiendo la realidad con la que se va a encontrar, pero tocarla es otra historia. En ese sentido vivir con la comunidad rscj fue clave para mi pues al verlas tan entregadas me ayudaba a reponerme y no perder la esperanza. Cada una de ellas Lelia, Charo, Elizabeth y Zulema... tan diferentes, tan distintas... pero cada una entregando lo mejor.

El trabajo en el centro de salud fue tal vez lo mas duro, ya no solo fue ver tanta pobreza, sino la vulnerabilidad que provoca la
enfermedad y la precariedad en la que se atiende a los pacientes, casi no tienen material de trabajo, insumos, medicamentos, condiciones de higiene y un largo etcétera. También fue un ámbito para descubrir la crudeza del abandono que sufren los ancianos y el poco cuidado de los niños. Sentí mucha rabia, impotencia, un no entender ni aceptar esa
realidad tan distinta a la que vivimos en Europa. Difícil entender
eso.

Por las tardes participaba de las actividades que tienen las
religiosas con los niños y jóvenes... ludoteca, charlas, juegos...
esos fueron momentos para recargar las pilas al ver tanta energía y alegría de todos ellos.. niñ@s llen@s de creatividad y sueños, fue un buen momento para cultivar la esperanza que sentía que de a poco iba perdiendo. Todas las actividades terminaban con un ratito de oraciòn...fueron momentos privilegiados.. escuchar todas aquellas cosas que compartían l@s niñ@s me dejaba vacía, sin palabras.. o ver la fe de todas aquellas personas a pesar de sus circunstancia, solo me
hacía más pequeña y débil.
Los momentos de oración con la comunidad me ayudaban a seguir anclada a Aquel siempre va con nosotros y no salir volando por las fuertes tormentas que se iban presentando.
Al final, cuando todo queda vacío, me doy cuenta que es de Jesús de quien debemos llenarnos para mantenernos firmes y poder dar solo lo que brota de Su Corazón.
Les mando un abrazo muy fuerte!!

Publicado en Facebook: Voluntariado Norte Sur - rscj España - 

lunes, 11 de septiembre de 2017

MI EXPERIENCIA EN BANTABA AÑO 2017

¡Hola!, soy Esti. Tengo 40 años y vivo en Bilbao. Este verano es mi cuarta experiencia en Bantaba.
Aunque cada verano parece que la historia se vaya a repetir, la verdad es que no. Cada verano los voluntarios son distintos, con vidas y trayectorias diferentes que cada vez me aportan cosas  y experiencias nuevas y únicas.
L@s alumn@s siempre me enseñan que en esta vida hay que tener sueños, que estos sueños, tarde o temprano se cumplirán, es sólo cuestión de tiempo y paciencia. Da igual lo dura que sea la vida, nada es para siempre, siempre habrá tiempos mejores. Y, eso me lo recuerdan cada día con sus sonrisas, con sus ganas de aprender, les da igual las veces que tengan que repetir una misma palabra hasta que sean capaces de decirla, no desisten en el intento.
Los maestros sólo les enseñamos un idioma, pero ell@s nos enseñan cosas mucho más importantes de la vida, como la solidaridad, compañerismo, fraternidad. Da igual si te conocen o no, si poco o mucho, siempre te tratan como si fueses una persona única en este mundo, ofreciéndote lo mejor de ell@s mism@s.
Vienen de unos lugares, con muchas dificultades para poder llevar una vida bien, pero cuando llegan aquí, no les espera una vida más fácil, el duro viaje arriesgando sus vidas, trabajando en invernaderos con temperaturas muy altas sin poder respirar bien, cobrando menos de lo que está permitido por ley durante los tres primeros años hasta que puedan conseguir un contrato de trabajo, el cual les puede salir muy caro y tampoco les garantiza tener unas condiciones de trabajo dignas. En estos tres años, o más, no pueden volver a sus países, da igual que haya fallecido un ser querido o no puedan ver crecer a sus hij@s. Pero todo este esfuerzo, lo hacen por conseguir una vida mejor para sus familias, sin que ellas sepan el sufrimiento que ello conlleva.
Es una pena que las personas autóctonas no se quieran acercar a estas personas tan maravillosas, si lo hiciesen, estoy segura que se quedarían enamoradas de ellas desde el primer momento cuando muestran sus valores tan perdidos en nuestra sociedad actual.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Mi experiencia en el proyecto social de Bantabá (Las Norias de Daza)

Esta experiencia era nueva para mí. Cuando me la propusieron estaba pasando un período de luces y sombras. Por una parte el conocer gente nueva que comparte mis mismas creencias aunque algunas veces sea de forma diferente, te hace abrir la mente y agrandar tu corazón. Personas siempre alegres y dispuestas a colaborar aunque interiormente tengan cruces como tú y yo. Por otra parte, el ver toda esta gente trabajando en los invernaderos y a la vez con ganas de aprender con una sonrisa en la cara te hace comprender muchas cosas. Somos personas privilegiadas. Por la educación recibida, por los recursos que tenemos, por tantas cosas que la mayoría de las veces damos por sentado. Esta experiencia te hace valorar lo que tienes a tu alrededor acercándote más a la realidad del día a día. Te ayuda a crecer como persona y humanizar un poco más si cabe la humanidad. Recuerdo la película “El club de los poetas muertos” en que su máxima era “Carpe Diem” (aprovecha el momento). ¿Y si cada día lo viviéramos como fuera el último día de nuestra vida? Todos los días serían vividos al máximo. Fijándonos en esa mirada sin dueño, ese dar sin recibir nada a cambio, ese Bantabá, sitio de reunión donde la esperanza es posible y la integración social entre distintas culturas se hace realidad.


Pablo García-Mina Freire




lunes, 4 de septiembre de 2017

Testimonios de Religiosas del Sagrado Corazón (Pilar Lomo)

“Amar a todos, especialmente a los pobres” Constituciones nº 8   pág. 163
Mi llamada al seguimiento de Jesús vino de una preferencia por los pobres y la opción por la vida religiosa sentía que me hacía más libre para vivir esta llamada.
Nuestra misión es manifestar el Amor allí donde estemos. Entregar nuestra vida amando y sirviendo a todos, especialmente a los más necesitados.
Entre mis diversas experiencias, de una vida ya larga, os comparto unas pinceladas de mis diez últimos años vividos en un pueblito de Almería, donde la mayor parte de la población, más del  70% de la población eran inmigrantes, sobre todo marroquíes y subsaharianos. En su totalidad con grandes dificultades de todo tipo, tienen unas vidas muy duras. Diez años vividos con ellos y para ellos. Compartiendo sus alegrías y sus sufrimientos, que han sido mis alegrías y mis sufrimientos. Compartimos tiempo, ocio, trabajo, mesa, se dio una bonita relación fraterna. Recibes mucho más de lo que das. Es muy fácil quererlos y me sentí muy querida. Ha sido una suerte vivir esta experiencia en ese trocito de España que se llama Las Norias de Daza.
He sido feliz de poder vivir con este grupo de hombres y mujeres, es un privilegio convivir con los hermanos más desfavorecidos.
Cada momento de la vida tiene su “aquí y ahora”, y ahora colaboro con una ONG que me ofrece la oportunidad de seguir en contacto con inmigrantes (en Madrid), en todos los lugares hay pequeños y marginados y mi deseo es estar cerca de ellos. Me dan vida y me ayudan a vivir el seguimiento de Jesús.
Mi llamada es ser cada día más humana, vivir más humanamente. Lo humano es siempre lo más evangélico. La vida religiosa tiene que ser más humana y se tiene que vivir más cerca de los pobres, de los marginados, de los que no tienen voz…
Una llamada de la Congregación en el último Capítulo del 2016 ha sido:
“VIVIR MÁS HUMANAMENTE CON LA RADICALIDAD DEL ESTILO DE JESÚS”
Este es mi deseo vivir más humanamente y cada día AMAR y SERVIR en cosas pequeñas.

                                                                                              Madrid, Pilar Lomo  rscj