"Celebramos agradecidas los logros cotidianos de muchos hermanos y hermanas que se han adelantado en la búsqueda de otro mundo posible. Junto con ellos y ellas, fortalecidas por el Espíritu, queremos seguir buscando el rostro de Dios en nuestra historia"

viernes, 19 de agosto de 2016

"El gozo necesita cuidado"

El gozo necesita cuidado nos explicaba Lynn M. Levo en un curso para rscj hace dos años y en estos días de final de agosto en los que el ritmo es más relajado y disponemos de más tiempo para disfrutar y recobrar la armonía en nuestras vidas he buscado algunas de sus palabras que me recuerdan que contemplar un atardecer, disfrutar del sol, del agua, de la familia, de los amigos... es una forma de cuidar el gozo. Ella nos decía:

" El gozo se define con frecuencia como una emoción positiva que resulta del bienestar, del éxito, de la buena fortuna o de poseer lo que uno desea. Dadas las circunstancias mundiales actuales, el gozo definido así puede considerarse inalcanzable para muchas personas. Desde una perspectiva psico-espiritual, el gozo procede de un lugar más profundo dentro de nosotros y puede entenderse mejor como el resultado de una serie de elecciones conscientes por nuestra parte. El gozo no depende de circunstancias externas específicas,  o de una cierta evolución de las situaciones; tampoco depende de la presencia o comportamiento de una persona particular. El gozo, un don disponible en cada momento de nuestras vidas, requiere, sin embargo, cuidarlo.

Algunos elementos que nos proporcionan gozo:
- Vivir en el presente porque es imposible experimentar gozo en el pasado o en el futuro.
- Abandonarnos a lo que es. La aceptación nos permite relajarnos y ser capaces de ver mejor los pasos siguientes.
- Practicar la gratitud al apreciar los dones de cada día.
- Promover la simplicidad y una vida ordenada nos permite sentir reverencia en las tareas de cada día.
- La comunión auténtica con uno mismo, con otros y con Dios nos ayuda a experimentar el gozo que procede de relacionarse de forma adulta, recíproca e íntima.
- Finalmente, crear una vida auténtica para nosotros mismos y posibilitar a los otros hacer lo mismo. Aprender a parar, escuchar y considerar nuestras propias necesidades y deseos así como los de otras personas, y aprender a equilibrar las expectativas propias y las que tenemos sobre otros. Tomar el tiempo para reflexionar sobre lo que está funcionando bien y lo que no,  nos ayudará a liberarnos y elegir lo que aporta sanación y crecimiento a nuestras vidas."

Creo que si empezamos a cuidarlo ahora en un tiempo y espacio más relajado podremos seguir cuidándolo durante el curso que pronto comenzará. Solo tenemos que poner en práctica estos elementos que proporcionan gozo. Jesús quiere que nuestra alegría sea completa y está en nuestras manos que su deseo se haga realidad en nuestras vidas.


Carmen Soler, rscj

martes, 9 de agosto de 2016

Tesoros y sorpresas...ecos de la JMJ


La JMJ en Polonia ha sido una caja llena de sorpresas y tesoros... SORPRESAS porque hasta unos días antes de llegar a Polonia no sabíamos, por ejemplo, que nos íbamos a alojar en un pueblo a 60 km de Cracovia; el nombre, difícil tanto de aprender como de olvidar: Makow Podhalanski. TESOROS, porque hemos disfrutado  de una larguísima lista de estupendos momentos, conversaciones y gestos fraternos, empezando por nuestro grupo del Sagrado Corazón de España, siguiendo por el resto de grupos del Sagrado Corazón de otros países con los que pasamos unos días estupendos en Tarnow, compartiendo la riqueza de nuestras distintas nacionalidades y culturas, continuando con la entrañable acogida en las casas de las familias de Makow... y la lista queda abierta, porque por todos sitios se respiraba en Polonia un ambiente de alegre celebración de Iglesia viva y plural. 
Ha sido una experiencia bien bonita, que nos acompaña a partir de ahora y nos recuerda que la misericordia, en todas sus formas, nos hace más humanos y hermanos. 


Olaya Mayans, rscj


lunes, 8 de agosto de 2016

Ver, escuchar, entender...

Eli Monreal, comparte algo sobre  su experiencia como voluntaria en el proyecto socioeducativo Bantabá del 10 de Julio al 23 de Julio de este verano.



Bantabá ha sido una experiencia que ha marcado un antes y un después en mi vida. Parece exagerado pero no lo es en absoluto. 
Cuando recibí la información del proyecto pensé "Que chulo, enseñar español a personas inmigrantes" y me lancé a la aventura. Lo que no sabía era lo mucho que iba a aprender...
En un primer momento, nada más poner un pie en Almería, ver la increíble cantidad de invernaderos y escuchar a Fátima e Inés contarnos la realidad de las personas que vivían alli, nos quedamos impresionadas. Lo que impresiona el triple es escucharles a ellos y ellas contar sus historias, mirarles a los ojos y verles el corazón. 
Estos días he oído muchas de las historias de las personas que nos rodeaban, todas ellas únicas. Personas que se encuentran lejos de sus familias, solas, sin conocer el idioma, trabajando muchas horas en malas condiciones... 
Personas fuertes, valientes y rebosantes de generosidad. Personas que me han enseñado a interpretar una mirada, a valorar a mi familia y a mis amigas y amigos, me han enseñado que no hace falta nada para sonreír.
Gracias. 
Esta experiencia no se hubiera dado del mismo modo sin la compañía de las chicas Fátima, Marta y Andrea. De ellas también he aprendido a respetar, a escuchar y a quitarme el miedo a lo ajeno. Me habéis hecho sentir en casa.
Detrás de cada persona se esconde una historia, es fácil juzgar sin conocer y categorizar. Lo difícil es ver, escuchar, entender.


martes, 2 de agosto de 2016

Homilía del Papa Francisco en la Eucaristía de clausura de la JMJ



CRACOVIA, 31 Jul. 16 / 03:40 am (ACI).- El Papa Francisco presidió hoy la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016, y alentó a los jóvenes a no tener miedo de decirle “sí” a Jesús “con toda la fuerza del corazón” y seguirlo.

A continuación, el texto completo de la Homilía del Papa Francisco en la Misa de clausura de la JMJ Cracovia 2016:

Queridos jóvenes: habéis venido a Cracovia para encontraros con Jesús. Y el Evangelio de hoy nos habla precisamente del encuentro entre Jesús y un hombre, Zaqueo, en Jericó (cf. Lc 19,1-10). Allí Jesús no se limita a predicar, o a saludar a alguien, sino que quiere —nos dice el Evangelista— cruzar la ciudad (cf. v. 1). Con otras palabras, Jesús desea acercarse a la vida de cada uno, recorrer nuestro camino hasta el final, para que su vida y la nuestra se encuentren realmente.

Tiene lugar así el encuentro más sorprendente, el encuentro con Zaqueo, jefe de los «publicanos», es decir, de los recaudadores de impuestos. Así que Zaqueo era un rico colaborador de los odiados ocupantes romanos; era un explotador de su pueblo, uno que debido a su mala fama no podía ni siquiera acercarse al Maestro. Sin embargo, el encuentro con Jesús cambió su vida, como sucedió, y cada día puede suceder, con cada uno de nosotros. Pero Zaqueo tuvo que superar algunos obstáculos para encontrarse con Jesús: al menos tres, que también pueden enseñarnos algo a nosotros.

lunes, 1 de agosto de 2016

Palabras del Papa Francisco en la Vigilia de la JMJ. Cracovia 2016

             
              

CRACOVIA, 30 Jul. 16 / 01:28 pm (ACI).- Ante cientos de miles de jóvenes presentes en la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco pronunció un emocionante y extenso discurso en el que los alentó a ser signo de la misericordia, protagonistas de la historia y dejar su huella en el mundo.

A continuación el texto completo de su alocución:

Queridos jóvenes, buenas tardes

Es bueno estar aquí con ustedes en esta Vigilia de oración.

Al terminar su valiente y conmovedor testimonio, Rand nos pedía algo. Nos decía: «Les pido encarecidamente que recen por mi amado país». Una historia marcada por la guerra, el dolor, la pérdida, que finaliza con un pedido: el de la oración. Qué mejor que empezar nuestra vigilia rezando.

Venimos desde distintas partes del mundo, de continentes, países, lenguas, culturas, pueblos diferentes. Somos «hijos» de naciones, que quizá pueden estar enfrentadas luchando por diversos conflictos, o incluso estar en guerra. Otros venimos de países que pueden estar en «paz», que no tienen conflictos bélicos, donde muchas de las cosas dolorosas que suceden en el mundo sólo son parte de las noticias y de la prensa.

Pero seamos conscientes de una realidad: para nosotros, hoy y aquí, provenientes de distintas partes del mundo, el dolor, la guerra que viven muchos jóvenes, deja de ser anónima, para nosotros deja de ser una noticia de prensa, tiene nombre, tiene rostro, tiene historia, tiene una cercanía.

Hoy la guerra en Siria, es el dolor y el sufrimiento de tantas personas, de tantos jóvenes como la valiente Rand, que está aquí entre nosotros pidiéndonos que recemos por su amado país.

Existen situaciones que nos pueden resultar lejanas hasta que, de alguna manera, las tocamos. Hay realidades que no comprendemos porque sólo las vemos a través de una pantalla (del celular o de la computadora).

Pero cuando tomamos contacto con la vida, con esas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces nos pasa algo importante, todos sentimos la invitación a involucrarnos: «No más ciudades olvidadas», como dice Rand: ya nunca puede haber hermanos «rodeados de muerte y homicidios» sintiendo que nadie los va a ayudar.

Queridos amigos, los invito a que juntos recemos por el sufrimiento de tantas víctimas fruto de la guerra, esta guerra que hay hoy en el mundo, recemos por tantas familias de la amada Siria y de otras partes del mundo, para que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado. Y en este pedido de oración también quiero agradecerles a Natalia y a Miguel, porque ustedes también nos han compartido sus batallas, sus guerras interiores. Nos han mostrado sus luchas y cómo hicieron para superarlas. Son signo vivo de lo que la misericordia quiere hacer en nosotros.

Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir, no queremos insultar. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nosotros hoy estamos aquí, porque el Señor nos ha convocado. Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia.

Celebremos el venir de culturas diferentes y nos unimos para rezar. Que nuestra mejor palabra, que nuestro mejor discurso, sea unirnos en oración. Hagamos un rato de silencio y recemos; pongamos ante Dios los testimonios de estos amigos, identifiquémonos con aquellos para quienes «la familia es un concepto inexistente, y la casa sólo un lugar donde dormir y comer», o con quienes viven con el miedo de creer que sus errores y pecados los han dejado definitivamente afuera. Pongamos también las «guerras» de ustedes, nuestras guerras, las luchas que cada uno trae consigo, dentro de su corazón, en presencia de nuestro Dios. Y para esto, para estar en familia, los invito a ponerse de pie, a tomarse de la mano y rezar en silencio, todos.

(Oración en silencio)

Mientras rezábamos, me venía a la mente la imagen de los Apóstoles el día de Pentecostés. Una escena que nos puede ayudar a comprender todo lo que Dios sueña realizar en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquel día, los discípulos estaban encerrados por miedo. Se sentían amenazados por un entorno que los perseguía, que los arrinconaba en una pequeña habitación, obligándolos a permanecer quietos y paralizados. El temor se había apoderado de ellos. En ese contexto, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. Las cosa cambia así.

Hemos escuchado tres testimonios, hemos tocado, con nuestros corazones, sus historias, sus vidas. Hemos visto cómo ellos, al igual que los discípulos, han vivido momentos similares, han pasado momentos donde se llenaron de miedo, donde parecía que todo se derrumbaba. El miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad.

Ellos nos compartieron la misma experiencia que tuvieron los discípulos, han experimentado el miedo que sólo conduce a un lugar: ¿Adónde nos lleva el miedo? Al encierro. Y cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompañado por su «hermana gemela»: la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida, y más en la juventud. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con otros. Nos aleja de los otros, nos impide tender la mano. Como hemos visto, todos encerrados en ese lugar de adentro.

Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa para los jóvenes, y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá/kanapa». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá —como los que hay ahora modernos con masajes adormecedores incluidos— que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora.

Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos en casa encerrados, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», «la kanapa-szcz??cie», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, la juventud. ¿Y por qué sucede esto Padre? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. Ayer hablaba de los jóvenes que se jubilan a los 20 años, hoy hablo de los jóvenes adormecidos, embobados, atontados.

Mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros. Es cierto, para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón.

Les pregunto a ustedes ¿Quieren ser jóvenes adormecidos, embobados, atontados? ¿Quieren que otros decidan el futuro por ustedes? ¿Quieren ser libres? ¿Quieren luchar por su futuro? No están muy convencidos, eh. ¿Quieren luchar por su futuro? (¡Sí!)

Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres para dejar una huella, perdemos la libertad. Este es el precio y hay mucha gente que quiere que los jóvenes no sean libres, que sigan atontados, embobados, adormecidos. Esto no puede ser, debemos defender nuestra libertad.

Ahí está precisamente una gran parálisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sinónimo de comodidad, que ser feliz es andar por la vida dormido o narcotizado, que la única manera de ser feliz es ir como atontado. Es cierto que la droga hace mal, pero hay muchas otras drogas socialmente aceptadas que nos terminan volviendo tanto o más esclavos. Unas y otras nos despojan de nuestro mayor bien: la libertad. Nos despojan de la libertad.

Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia.

Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo. Ir por los caminos de nuestro Dios que nos invita a ser actores políticos, personas que piensan, movilizadores sociales.

Que nos incita a pensar una economía más solidaria. En todos los ámbitos en los que ustedes se encuentren, ese amor de Dios nos invita llevar la buena nueva, haciendo de la propia vida un homenaje a Él y a los demás. Y esto significa ser valiente, significa ser libres.

Podrán decirme: «Padre pero eso no es para todos, sólo es para algunos elegidos». Sí, es verdad, y estos elegidos son todos aquellos que estén dispuestos a compartir su vida con los demás. De la misma manera que el Espíritu Santo transformó el corazón de los discípulos el día de Pentecostés, estaban paralizados, lo hizo también con nuestros amigos que compartieron sus testimonios.

Uso tus palabras, Miguel, vos nos decías que el día que en la Facenda te encomendaron la responsabilidad de ayudar a que la casa funcionara mejor, ahí comenzaste a entender que Dios pedía algo de ti. Así comenzó la transformación.

Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti, ¿Han entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo con vos puede ser distinto. Eso sí, si vos no ponés lo mejor de vos, el mundo no será distinto. Es un desafío.

El tiempo que hoy estamos viviendo, no necesita jóvenes-sofá, m?ody-kanapa, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Este tiempo sólo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy les pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando querramos vivirla, siempre y cuando querramos dejar una huella.

La historia hoy nos pide que defendamos nuestra dignidad y no dejemos que sean otros los que decidan nuestro futuro. No, nosotros debemos decidir nuestro futuro, ustedes el suyo. El Señor, al igual que en Pentecostés, quiere realizar uno de los mayores milagros que podamos experimentar: hacer que tus manos, mis manos, nuestras manos se transformen en signos de reconciliación, de comunión, de creación. Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo con vos. ¿Y tú qué cosa respondes? ¿Sí o no?

Me dirás, Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer? Cuando el Señor nos llama no piensa en lo que somos, en lo que éramos, en lo que hemos hecho o de dejado de hacer. Al contrario: Él, en ese momento que nos llama, está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al mañana. Jesús te proyecta al horizonte, nunca al museo.

Por eso, amigos, hoy Jesús te invita, te llama a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia y la historia de tantos. La vida de hoy nos dice que es mucho más fácil fijar la atención en lo que nos divide, en lo que nos separa. Pretenden hacernos creer que encerrarnos es la mejor manera para protegernos de lo que nos hace mal. Hoy los adultos necesitamos de ustedes, que nos enseñen como ahora hacen ustedes, a convivir en la diversidad, en el diálogo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza sino, como una oportunidad y ustedes son una oportunidad para el futuro: tengan valentía para enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros. Necesitamos aprender esto.

Y todos juntos pidamos que nos exijan transitar por los caminos de la fraternidad. Que sean ustedes nuestros acusadores si elegimos la vida de los muros, de la enemistad, de la guerra. Construir puentes: ¿Saben cuál es el primer puente a construir? Un puente que podemos realizarlo aquí y ahora: estrecharnos la mano, darnos la mano. Anímense, hagan ahora, aquí, ese puente primordial, y dénse la mano, todos ustedes. Es el gran puente fraterno, el modelo.

Siempre está el riesgo de quedarse con la mano tendida, pero en la vida es necesario arriesgarse, quien no se arriesga no gana. Estrechen sus manos, gracias.

Y ojalá aprendan a hacerlo los grandes de este mundo... pero no para la fotografía, sino para seguir construyendo puentes más y más grandes. Que éste puente humano sea semilla de tantos otros; será una huella.

Hoy Jesús, que es el camino, a ti, a ti, a ti, te llama a dejar tu huella en la historia. Él, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros. Él, que es la verdad, te invita a desandar los caminos del desencuentro, la división y el sinsentido. ¿Te animas? ¿Qué responden ahora, quiero ver tus manos y tus pies al Señor, que es camino, verdad y vida?


Que el Señor bendiga sus sueños, gracias.

Nuestro camino común hacia una ecología integral


Desde el sábado, 30 de julio hasta el martes, 2 de agosto de 2016 un grupo de 48 rscj y 2 seglares profundizan con ayuda de Paloma Fernández de la Hoz, rscj  la Encíclica "Laudato Si" (Alabado seas) carta solemne escrita por el Papa Francisco en 2015, no sólo a los creyentes, como ha sido costumbre en la Iglesia, sino a toda la humanidad. 

Cada día comienza con una oración meditando distintos números de la Encíclica, luego Paloma expone su reflexión y explica términos e ideas (la casa común, el paradigma tecnocrático, el diálogo social y la cultura de la sobriedad) que a través de la reflexión personal,  del trabajo en grupos y de las asambleas se concretan en nuestra vida y como dice el Papa Francisco en el número 9 de la Encíclica nos ayudan a "aceptar el mundo como sacramento de comunión, como modo de compartir con Dios y con el prójimo en una escala global. Es nuestra humilde convicción que lo divino y humano se encuentran en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costura de la creación de Dios, hasta el último grano de polvo de nuestro planeta".


Profundizando esta Encíclica estamos descubriendo que: "el todo es superior a la parte", "el tiempo es más importante que el espacio", "la unidad pesa más que el conflicto" y "la realidad es más importante que la idea". Todo esto nos ayuda a "ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos" palabras del Papa en la Carta Apostólica La alegría del Evangelio. Nos sentimos en camino, haciendo proceso personal y grupal para ir llegando sin prisas a la ecología integral que impregna toda esta carta solemne.

Mª Carmen Soler, rscj


jueves, 28 de julio de 2016

Verano 2016 en Bantabá...


Marta Alejandre  comparte de su experiencia como voluntaria en el proyecto socioeducativo Bantabá del 10 de Julio al 23 de Julio de este verano.

Cuando me explicaron que en Almería iba a dar clases de español a gente que en su mayoría trabaja en invernaderos, lo primero que me vino a la cabeza fueron esos invernaderos acristalados, con riego en el techo, fresquitos, con diferentes variedades de plantas…, vamos, como los del jardín botánico. Sin embargo, a mi llegada la sorpresa fue encontrarme con los mares de plástico. Mi papel en esta nueva aventura era dar clases de español. Enseñarles las vocales, las letras, el vocabulario de las frutas, el de las verduras, leer, pequeños dictados, algo de comprensión… a priori puede parecer algo sencillo. Se acercaba el momento y nadie me podía quitar los nervios del primer día, hasta que me encontré en la clase, delante de la pizarra y enfrente de mis alumnos y ahí comenzó todo. Daba igual la edad, el sexo o el origen, la mayoría trabajan 8 horas a unas temperaturas infernales y a pesar de ello no faltaban. Además asistían con una energía, unas ganas de aprender y una felicidad que era contagiosa.


Tenía muy claro lo que tenía que dar de mí en esta experiencia, pero lo que no me podía imaginar es que me iba a encontrar unos valores tan grandes. Hospitalidad, invitándote a su casa, al te, haciendo tatuajes de gena, ofreciendo todo aquello que tiene, que puede parecer poco pero que para ellos es un mundo. Agradecimiento, siendo “gracias maestra” la frase más mencionada durante las clases. Valentía, Lucha y Superación, de viajar a un país desconocido, de buscarse la vida, de dar lo mejor por sacar a la familia adelante, de enfrentarse a una nueva situación, un nuevo idioma.  Y lo más importante,  una SONRISA ante cualquier adversidad que se les presentara de tal manera que te da una energía inigualable, por muy cansada que te pudieras encontrar.

Gracias Proyecto Bantabá por permitirme vivir este tipo de experiencias tan gratificantes.